Vecinos ruidosos, el tormento en Pasto

Vecinos ruidosos, el tormento en Pasto
Durante las celebraciones de diciembre y enero las reuniones y fiestas son frecuentes y es inevitable que aparezca el vecino que ofrece su casa, y en algunas ocasiones hasta su cuadra, para recibir un ‘parrandón’ con gran cantidad de público, alcohol y música.

Pero ¿qué pasa cuando el problema no es solo del fin de año, sino que cada semana la fiesta y el escándalo se repite? ¿Qué pasa cuando el vecino deja de hacerle caso a las llamadas de atención? ¿O cuando ni siquiera la Policía puede controlarlo?

Evidentemente, las ojeras y el desespero pueden convertirse para usted en un problema de convivencia extremo, al punto de generar encontronazos verbales o físicos.

Ante esta situación que es generalizada en todo el país DIARIO DEL SUR quiso saber entre los pastusos si alguna vez le ha tocado vecinos ruidosos que le han quitado la tranquilidad en su hogar.

Según los entrevistados infortunadamente, todo vecindario, conjunto, calle o cuadra cuenta con uno de estos personajes a los cuales tienen que soportar y muchas veces no se les pone mucha atención para prevenir problemas.

Los consultados señalan que en muchas ocasiones les ha tocado lidiar con estos personajes donde debe primar la tolerancia y el respeto, factores que pueden evitar tragedias entre los residentes en los diferentes sectores de la capital de Nariño.

No en vano, cifras oficiales del Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (Ceacsc) muestran que las peleas de vecinos por temas con ruido son la tercera causa de riñas en el país.

“No me complico”

El empleado Jairo Ceballos señaló que “en algunas ocasiones mis vecinos se han pasado de copas y de alguna manera producen un malestar entre los habitantes de las casas contiguas. Personalmente no me complico la vida, ya que prefiero seguir descansando que meterme en problemas porque cuando se está consumiendo bebidas embriagantes es difícil lograr una conversación sana con los parranderos. Sería importante que las autoridades de alguna manera controlaran estas situaciones porque de verdad es incomodo soportar personas bulliciosas”.

“Evito problemas”

Para la estudiante de salud oral Ángela Jiménez “en esas fiestas de fin de año y Carnavales eran cotidianas las rumbas de mis vecinos. Pero de alguna manera se las acepta porque son temporadas donde la alegría esa flor de piel, lo que me preocupa es que esta situación se volvió repetitiva en los últimos días. Ante esto solo me toca es soportar con tranquilidad ya que prefiero evitar problemas que pueden llegar a ser mayores. Pienso que tanto las Juntas de Acción Comunal como los administradores de conjuntos cerrados y edificios deben ser los encargados de poner el orden cuando se presenten esta circunstancias”.

Respeto ante todo

“Afortunadamente en el barrio donde resido no se presentan esta clase de problemas. Creo que la base para que esta convivencia sea sana es el respeto que debe existir entre los habitantes dígase de barrios, conjuntos cerrados y edificios. Si se me presentar esta circunstancia lo lógico sería llamar a las autoridades para que restablezcan el orden, ante lo cual pienso que son ellas las que deberían estar más pendientes para evitar que los ruidosos perturben la tranquilidad de sus vecinos”, señaló el ebanista Luis Garzón.

“Mantengo la calma”

La empleada Lorena Delgado manifestó que “en varias oportunidades me ha tocado soportar a vecinos bulliciosos. Ante esto siempre he mantenido la calma ya que no se saca nada buscando problemas, sobre todo cuando las personas que hacen esta clase de escándalos están bajo los efectos de bebidas embriagantes y en ese estado es imposible razonar de una manera clara. Pienso que las autoridades deberían estar más alerta sobre todo cuando el ruido es producido fuera de las viviendas”.

“Conservo la tranquilidad”

Para la empleada Johana Castillo “creo que son circunstancias que son inevitables y que suceden en la mayoría de barrios y conjuntos cerrados en nuestra ciudad. Personalmente cuando me ha tocado soportar estos ruidos trato de estar tranquila y esperar que se termine la fiesta, porque si se actúa con violencia los resultados pueden ser trágicos. Creo que lo importante es mantener la tranquilidad y si se exceden en el ruido llamar a las autoridades para que restablezcan el orden”.

Llamar al dialogo

“Estoy viviendo en un lugar donde la tranquilidad es la característica principal y hasta el momento los vecinos se han comportado a la altura. No sé como actuaria si se me presentar esta situación, aunque pienso que lo primero que haría es hablar con quienes están haciendo ruido y pedirles de una manera educada que le bajen el volumen a la música y al tono de voz. Pienso que las autoridades son las encargadas de velar por la tranquilidad en la ciudad y de alguna manera poner un poco de cuidado a estos hechos, los cuales si son mal manejados pueden terminar en tragedias”, asevero la asesora comercial Sofía Insuasti.

“Que prime el dialogo”

Para Francisco Arellano “es inevitable tener algún vecino que le gusta la parranda y que genera incomodidad entre la comunidad. En alguna ocasión me toco soportar esa clase de situaciones donde lo primero que hice fue recurrir al administrador del conjunto residencial para que le bajara el volumen, en esa oportunidad hicieron caso de la advertencia y el hecho no paso a mayores. Pienso que la tolerancia y el dialogo debe primar en estas circunstancias tanto por los ruidosos como para los afectados por el ruido”.

Vecinos rumberos

El empleado Michael Revelo aseveró que “muchas veces me ha tocado soportar las rumbas de mis vecinos. Ante esto solo ha quedado la opción de llamar a las autoridades porque el ruido que producen es muy fuerte y no dejan descansar, provocando de alguna manera que se alteren los ánimos por el estado de alicoramiento de los bulliciosos. Por otra parte pienso que las autoridades deben hacer operativos especiales para evita el consumo de bebidas alcohólicas en los vehículos, los cuales generan ruido y escándalo en las calles”.

“Ser tolerantes”

“Creo que lo importante en esos casos es la tolerancia y el respeto hacia los demás. Ya que de alguna manera nosotros también en alguna ocasión provocaremos esa clase de situaciones, porque organizamos reuniones en nuestras residencias y pueden genera malestar entre nuestros vecinos. Claro que cuando las circunstancias se salen de control pienso que es necesario recurrir a las autoridades para que restablezcan el orden cuando no se puede por medio del dialogo y la concertación”, fue el concepto de la asesora comercial Adriana Guacas.

Vecino ruidoso

Para el comerciante Omar Sánchez “mi vecino del piso de arriba se ha convertido en un “constante dolor de cabeza”. Las fiestas hasta altas horas de la noche entre semana y las peleas que se registran después de ellas han ocasionado discusiones en varias oportunidades. Yo fui joven y entiendo la necesidad de poder compartir y rumbear con los amigos, el problema es que es entre semana, situación que se está volviendo insostenible. Espero que después de la última conversación que sostuvimos el ambiente en el edificio vuelva a la normalidad”.

“Acudí a la ley”

El comerciante Eudoro Riascos aseveró que “me toco recurrir a los conductos regulares que la ley estipula, comenzando con la charla amistosa con mi vecino y siguiendo con un derecho de petición al conjunto residencial donde vivo, para terminar con la rumbas al lado de mi casa. No voy a negar que le han bajado a las fiestas, el problema es que así haga una, esta siempre termina en gritos, perturbando la tranquilidad de mi hogar. De igual manera creo que hablando se entiende la gente y lo mejor sería el dialogo para evitar inconvenientes a futuro”.

Crear normas

“No existe una ley drástica para esta pesadilla. Por eso la gente se la toma por mano propia, muchas veces terminando en tragedias. Pienso que se hace necesario que el Gobierno estudie esta situación para restaurar la convivencia en muchos lugares donde la rumba y el ruido son pan de cada día. Personalmente resido en un sector donde pocas veces se presentan estas circunstancias pero no se esta exento de que alguna vez los vecinos decidan hacer su fiesta y de alguna manera fastidiar a sus vecinos”, señalo el comerciante Ricardo Zamora.

Tomado de Diario del Sur

20 enero, 2016 / by / in

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *